Mucho se ha hablado ya acerca de el exceso de jugadores extranjeros en los equipos mexicanos, hemos escuchado a los jugadores mexicanos como foráneos, pero ¿qué tanta razón tienen del tema?
Veamos, los jugadores nacionales mencionan la falta de oportunidades en las primeras plantillas de lo equipos mexicanos. Esto tiene dos caras; por un lado es cierto: los extranjeros vienen a ocupar plazas que futbolistas mexicanos podrían estar ocupando; por el otra lado: es positivo, la competencia genera mejoría, los adaptados ganan, ¿pero a qué costo? ¿A una selección de baja competitividad? Ya hemos visto lo que pasa cuando una federación le da más importancia al espectáculo de la liga que a la misma selección: Inglaterra, una selección considerada potencia que sólo hizo un maldito punto en el mundial pasado; pero comparar a México con Inglaterra, aun considerando la escala, es irrazonable, sus zonas son completamente distintas, y la profundidad de las problemáticas de éstos son, como dije, incomparables. Pondré un ejemplo de la gran diferencia entre estas dos selecciones en cuanto a sus situaciones: Es claro que el talento inglés no sólo se queda en Inglaterra, pero la mayoría sí; en cuanto a México, también la mayoría de los jugadores mexicanos, valga la redundancia, juegan en México, la diferencia se encuentra en que los mejores mexicanos emigran a las ligas europeas, por eso es que podemos confiar que si los militantes nacionales no demuestran la suficiente calidad para la selección no importa del todo.
¿Qué hay que hacer? El equilibrio es la clave: Satisfacer la necesidad de una selección a la altura del sobrenombre "El gigante de CONCACAF" y una liga con un nivel de competencia y espectáculo propio de la afición mexicana; esto se podría lograr bajando un poco el número de extranjeros permitidos en las plantillas, así los equipos se lo pensarán dos veces antes de contratar a un foráneo, y la naturalización, por crudo que parezca, nos conviene: si algún extranjero aislado de su selección comienza a destacar en la liga sería conveniente traerlo a la selección, claro, siempre y cuando el nivel de dicho jugador esté muy por encima del seleccionado promedio.
